“Intenté abrir la puerta del avión en pleno vuelo”

A unas horas de subirse a un avión,  Florencia Brizzi, que llegó a la fanpage de Miedo a los Aviones por casualidad,  compartió su historia, después de confesar que intentó bajarse de un avión en pleno vuelo.

Su primer viaje en avión fue hace 20 años rumbo a Río de Janeiro. Aunque la alegría es solo brasilera, según dicen; ella comprobó enseguida que no iba a ser su medio de transporte preferido.

El miedo a los aviones según la ciencia

Ya en el despegue, cuando el avión se levanta del piso, sintió una sensación extraña y luego vértigo. “Yo siempre había esquivado los juegos del (parque de diversiones) Italpark, con esas sensaciones que duran unos minutos. Entonces, me pregunté, ¿qué hago yo acá sintiendo esto por casi 3 horas de vuelo?”

A continuación, siguieron la sensación de encierro y de sentirse amontonada, tan lejos del suelo. “Cuando uno está llegando al final del vuelo, controlando todas esas emociones juntas, mi primer pozo de aire. Esos que el pasaje entero se funde en un guau”, recuerda, aunque hizo todo lo posible para disimular el miedo, le daba vergüenza que su novio la viera así.

Testimonio: “Doy fe que la claustrofobia en el avión se puede vencer”

 Después de su primera experiencia, siguió volando. Pero nunca pudo disfrutar de los vuelos.  Una vez, en un vuelo hacia Washington con la madre y su abuela le tocó viajar sola junto a un desconocido. Su táctica fue agarrarse de la mesita y no soltarla y hacer ejercicios de respiración. “Lo superé, llegamos y disfrutamos mucho del paseo, de esas experiencias que uno agradece haber podido vivir”.

 Ya en el aeropuerto de regreso, se encontraron con que los aviones estaban cancelados debido a una tormenta que afectaba varios estados. No hubiera sido tan terrible tener unos días de vacaciones de yapa si no fuera porque su hermano se casaba en tres días y ellas traían el vestido de novia. Fueron tres días de espera, ansiedad y frustración, ya que definitivamente no llegaban al casamiento. “Mi mamá lloraba, no llegaba al casamiento de su único hijo varón”, explica.

Finalmente, mientras su hermano estaba dando el sí (y la novia consiguió otro vestido), las tres mujeres lograron embarcar en Washington rumbo a Miami, donde harían una escala.

 “Ahí empezó todo. Lo único que recuerdo es que el avión despegó y después ya no me acuerdo de nada. Mi madre me contó que yo me levanté como para ir al baño pero en vez de ir en esa dirección, caminé directo hacia la puerta de emergencia. Toqué varias manijas y por supuesto ninguna se abrió. Fueron unos segundos pero mi mamá, que me seguía con la mirada, se levantó rápidamente a buscarme. No hubo escándalo, nadie se dio cuenta, incluso las azafatas estaban preparando el refrigerio. Yo empecé a decir que quería bajarme ya. Mi mamá me decía que cómo me iba a bajar, que no era el 60. Al rato empecé a decir cosas incoherentes y entonces mi madre me dio media pastilla de un ansiolítico que tomaba mi abuela y a los pocos minutos, me tranquilicé. Hicimos la conexión en Miami rumbo a Buenos Aires y ahí me quedé dormida durante todo el viaje”.

 Según cuenta Florencia, el relato quedó para la historia familiar. Después siguieron muchos viajes…intentando controlar el miedo.

 Al relato tragicómico, se sumaron hechos muy tristes: su hermano falleció de cáncer y después su marido de un ACV. “Finalmente aprendí que hay muchas cosas que no puedo controlar y que cuando te toca, te toca, y no necesariamente va a ser en un avión.

Mientras compartía este testimonio, Florencia estaba apurada porque tenía que preparar la valija para su viaje a Estados Unidos. Su secreto: le indicaron una medicación para controlar el vértigo y un medicamento natural para inducir el sueño (melatonina). “Así puedo dormir lo más que pueda para que el viaje se pase rápido. Pero ya no sufro experiencias locas, pero tampoco disfruto del viaje con locura. Trato de pensar en lo bueno que me espera cuando llegue a destino”.

 ¡Gracias Florencia!

✈️️

Comparte este artículo...Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

7 thoughts on ““Intenté abrir la puerta del avión en pleno vuelo”

  1. Buenas noches, yo he viajado varias veces en avión, desde que tenía 17 años y lo hice sola a Europa, en ese momento nunca pensé en nada y tampoco tuve miedo, luego de varios años en el año 1999 volví con mi marido a España y cuando íbamos por Cataratas de Iguazú hubo una tormenta muy fuerte con muchísima turbulencia y creo que entré en pánico porque no podía controlarme, cuando todo se calmó le pedimos algo a la azafata porque no llevábamos nada para esos casos, y no podían darnos nada salvo algo para las nauseas, lo pasé muy mal y a la vuelta también hubo turbulencia creo desde allí tengo mucho miedo cada vez que tengo que tomar un avión, ya desde una semana antes empiezo con problemas estomacales, todo debido a los nervios que me implica pensar en esas horas que tengo que pasar arriba de ese avión. Por supuesto que pienso en que cuando lleguemos lo voy a disfrutar mucho porque voy a ver a mi hijo, pero es más fuerte ese pánico que se apodera de mí y no puedo controlar, ni que pensar en disfrutar del viaje, para mí es un suplicio, lo hago porque a mi marido y a mí nos gusta conocer otros lugares, pero siempre trato de evitar los vuelos en todo lo que pueda hacerse terrestre. Por favor les pido si me pueden ayudar, estaría sumamente agradecida. Saludos Atte.

    1. Hola Virginia! Qué lindo que vas a ver a tu hijo! Hay muchas cosas para hacer: cuanto más sepas de aviones, menos ansiedad vas a tener. Así que esperamos que nuestros testimonios, entrevistas y tips te ayuden. También, en nuestra sección de Cursos podés encontrar especialistas que ofrecen cursos. Te invitamos a sumarte a nuestra comunidad en Facebook. https://www.facebook.com/miedoalosaviones/
      Saludos.

    1. Hola Jorge, cómo estás? Parece que fuera yo la que escribe 🙁 Me pasó lo mismo. Hasta que me cansé de perderme de conocer tantos lugares hermosos. Te mandamos un correo con algunos tips e información. Ojalá te ayuden. Saludos. CS

      1. Es cierto! Los chicles son FUNDAMENTALES y también los ejercicios de abrir la boca y tragar. No obstante, algún médico otorrinolaringólogo podría indicar alguna medicación que ayude a destapar las vías aéreas los días previos. Saludos

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *