“Cada viaje en avión era una despedida”

“Hola, soy Miranda y tengo miedo a volar después de una mala experiencia”. Esto fue lo primero que nos escribió Miranda Olmos, hace ya 7 meses.

Faltaban 60 días para subirse nuevamente a un avión, pero esta vez el viaje era más largo: tenía programado un vuelo junto a su esposo a Londres.

Su preocupación no era solo que le pasara algo al avión sino también la asustaba molestar a su esposo. “No sé cómo procesar la instancia de vuelo y no volver loco a mi marido que padece mi malestar. Cada ruido o movimiento en el aire siento que me voy a morir, siento que el avión se cae y cada viaje es una despedida para mí”.

En el avión

En el avión

Una de sus costumbres, nos contó, era mirar todo el tiempo la pantalla. Y como además no podía dormir, el viaje se le hacía mucho más largo. “Me fijo que el avión no baje y se mantenga en la misma altura, sino siento que se va a estrellar. Eso me da mucha angustia. No me quiero morir, ¿qué puedo hacer?”, nos preguntó.

Enseguida le pasamos algunos tips, entre ellos, presentarse a la tripulación al embarcar, preparar qué iba a hacer durante el vuelo: si escuchar música, ver alguna serie, entre otros.

“Quisiera tan solo teletransportarme adonde viaje y ya”, confesó.

Hasta que llegó el día del viaje. El vuelo era por LATAM a San Pablo y de ahí a Londres. Miranda sentía que le temblaban las piernas, estaba muy nerviosa.

Aunque reconoció que “no le gusta volar”, nos sorprendió a todos cuando nos escribió apenas llegó a Europa y nos contó que había tenido un viaje muy bueno y que estaba aprendiendo a controlar las emociones.

Pero todavía le faltaba una prueba más: volar en un avión Air Lingus con hélices. No porque fuera peligroso sino porque le generaba mucha ansiedad. “Al principio lo pasé muy mal pero después me di cuenta que era mejor que un Airbus. Viajar en este tipo de avión es más liviano. Se mueve como un auto en la pista y se siente menos la turbulencia. ¡Fue lo más! Estoy feliz. Lo superé”, relató.

En el regreso, el vuelo tuvo que bordear una tormenta. Pero Miranda no sintió miedo esta vez. “Las azafatas de LATAM Brasil fueron lo más conmigo. Me dijeron que no me tenía que sentir humillada por tener miedo a volar. Una de ellas, para hacerme reír, me dijo que le tenía miedo a la gente, lo dijo para descomprimir pero me dio mucha risa”.

Desde que llegó de Europa, volvió a subirse a un avión otra vez. Viajó a Corrientes a un casamiento. “El vuelo estuvo espectacular. Ni se movió”.

¿La vida es igual después de superar el miedo y animarte a volar? Por supuesto que no. Y si no, preguntémosle a Miranda.

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5 Respuestas a ““Cada viaje en avión era una despedida””

    1. Hola Lorena, tal vez sea una buena idea mostrarle videos de por qué vuelan los aviones, de por qué la turbulencia no es peligrosa para el avión. También, aunque depende en qué línea aérea viajes, avisarle a los tripulantes de cabina puede ser de gran ayuda. Nos ha pasado de viajar con Vicky, de 12 en el último vuelo de bautismo, y antes de bajar la invitaron a conocer la cabina y hablar con los pilotos. En este link, te mandamos más tips. Mucha suerte! https://www.miedoalosaviones.com/hijo-miedo-avion/

    2. Yo opte por consultar a un médico previamente y me receto un calmante para bajar la ansiedad y así y todo estoy atenta a lo que suceda en el avión. Pero la consulta al medico mas el tratar de comprender que es el medio mas seguro del mundo, que los ruido y los movimientos son normales… es dejar que fluya y tratar de procesarlo!

  1. Yo soy de Santa Fe capital, existe la posibilidad que se haga algún curso como los que veo que organizan en Buenos Aires? gracias!

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