«No es fácil encarar un miedo y exponerse a aquello que tememos»

“Cuando hayas probado el vuelo, caminaras la tierra mirando al cielo, porque allí has estado y allí desearas regresar”.

Leonardo Da Vinci resumía en esta frase lo maravilloso que resulta volar para quienes trabajamos en este ámbito, los cuales miramos esta frase desde la fascinación y el asombro.

Leonardo pensó un sueño (y lo diseñó) para que unos cuantos años más tarde, los hermanos Montgolfier lo convirtieran en una realidad.

Luego de siglos de desarrollos tecnológicos, la sociedad actual se apoya sobre la industria aeronáutica como modelo de seguridad operacional y para el desarrollo de economías locales y globales. El sistema aeronáutico avanzó de tal manera que el avión hoy se erige como símbolo de seguridad en materia del transporte y, si bien esto resulta muy meritorio, no debemos olvidar que la actividad del vuelo también plantea un desafío para quienes intentan abordarla ya que el “Sistema Sociotécnico Aeronáutico” no avanzó a la par del sistema que conocemos como “ser humano”.

A medida que pasaron los años de desarrollo tecnológico en aeronáutica, el ser humano asistía a un desarrollo evolutivo en una distinta línea temporal y, en ese desfasaje, donde las emociones y el sistema límbico que lo regula (y mantuvo su diseño original), es que aparece el miedo como una emoción natural y normal vs. el miedo entendido como irracional o fobia.

Arnold Lazarus, psicólogo norteamericano, hablaba que debemos distinguir el dominio racional y lógico del emocional. Siendo que, independiente de nuestra ilusión de control, nuestras emociones dominan a la razón y mientras “sabemos” lo racional, la emoción tiene la capacidad de anular la razón apareciendo como una intensa sensación, que puede generar reacciones fisiológicas muy displacenteras, incluyendo el pánico. En este punto, los pensamientos catastróficos toman también fuerza, siendo reforzados por lo que la persona siente.

Mucha gente que padece fobia al vuelo padece por lo que “siente” y no por lo que “sabe”, es más, muchos pacientes llegan al consultorio sabiendo un montón de datos aeronáuticos y entendiendo que “el avión es seguro” pero no aceptan la emoción intensa que aparece al enfrentar el vuelo, cuestión que aparece expresada a través de los síntomas fisiológicos tan displacenteros. Es evidente que nadie espera que se acepte una sensación tan fea, donde tampoco hay un proceso voluntario; la persona no elige tener fobia o sentir lo que siente. Por eso cuesta tanto comprender cuando el entorno juzga a la fobia como un “capricho” o un evento de “inmadurez” o “egoísmo”. Si bien no elegimos lo que sentimos y pensamos, sí elegimos qué hacemos con lo que nos pasa.

La semana pasada asistimos a un hecho muy emocionante y satisfactorio para quienes trabajamos en psicología aeronáutica y, particularmente, en el manejo de la fobia al vuelo. Un grupo de catorce valientes decidieron enfrentar el vuelo, cambiando sus vidas y, claramente, las nuestras.

En el aeropuerto

En el aeropuerto

No es fácil encarar un miedo y exponerse a aquello que tememos, ese desafío a veces cuesta más y a veces menos, pero no deja de ser una superación que pone a prueba nuestros sentidos y nuestra voluntad pero, así como aprendimos a tener miedo, podemos aprender a dejar de tenerlo, lo importante es incorporar la técnica para hacerlo y las ganas de superarse.

Así conocimos distintas historias, con experiencia de vuelo o volando por primera vez, volviendo a volar después de haberla pasado muy feo o enfrentando el cuco del encierro o la turbulencia.

Lo hicimos en grupo y pudimos. La tristeza se transformó en alegría, la ansiedad en llanto de emoción y el vuelo en un desafío tolerable y alcanzable, en un disfrute o asombro o  un “si puedo”.

Junto a parte del grupo

Junto a parte del grupo

Nos emocionamos, reímos, lloramos, disfrutamos y también tuvimos un poquito de miedo y ansiedad pero prevalecimos, tornando aquello que temimos y anticipamos ansiosamente como algo natural y manejable.

Acompañarlos fue maravilloso, desde nuestro lugar los felicitamos y así, como para muchos fue “el mejor día de sus vidas”, a nosotros nos enorgullece haberlos acompañado y haber aportado nuestro granito de arena a su proceso de cambio, donde les deseamos buenos vuelos y experiencias, con menos ansiedad y más alegría.

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2 Respuestas a “«No es fácil encarar un miedo y exponerse a aquello que tememos»”

  1. Excelente texto de Nicolás. Me identifiqué plenamente con el concepto de diferencial lo «racional» de lo «emocional» y con las dificultades de nuestro entorno por comprender determinadas situaciones, tildando de «egoismo» etc cuestiones que pasan por otro lado. Gracias por todo y espero hacer el próximo curso. Jorge Mastruzzo

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