«No puedo creer que logré volar por primera vez»

Pellizcarte y pensar que fue un sueño en el que te viste volando y pasándola mucho mejor de lo que siempre imaginaste. Haber compartido casi un día entero con gente que tenía miedos parecidos a vos y con los que te sentiste identificado. Que te reciban los tripulantes con una sonrisa de oreja a oreja y que te digan que vas a estar bien y te alienten a lo largo de todo el vuelo. Que desde que llegaste al aeropuerto haya una persona de la línea aérea que te acompañará hasta que vuelvas sano y salvo al aeropuerto para regresar a tu casa. Que el comandante baje a hacer su walk around (inspección visual exterior) y que se acerque al grupo para comentar algunas cuestiones del vuelo.

Todo esto y mucho más vivimos ayer, sábado 29 de octubre, en el vuelo de bautismo que hicimos de Aeroparque (Buenos Aires) a Posadas (Misiones), en el WJ 3600 y WJ 3601, por cortesía de JetSmart Argentina.

A diferencia de viajes grupales anteriores, si bien todos habían hecho el curso, casi ninguno de los participantes había volado antes. Solamente Lucía de Luca(36) ya había volado. También Cecilia Kuremenos (44) lo había hecho pero hace 20 años, algo que le generó un montón de frustraciones ya que sus hijas han viajado con familiares, debido a su miedo a volar. Por eso, en la mochila de todos los que ayer participaron de esta experiencia había mucho más que miedo a volar, se sumaban frustraciones acumuladas durante décadas o durante toda la vida.

Crónica de un día inolvidable

El punto de encuentro era frente al mostrador de JetSmart, en sector Salidas de Aeroparque a las 10 am. Llegamos todos puntualmente y nos fuimos directo para el sector de Pre-embarque para prepararnos. Al grupo, se sumó Andrea Bernardi, instructora y subjefa de cabina, para estar a disposición del grupo en caso que alguno tuviera alguna duda o quisiera aclarar alguna información con respecto al vuelo.

Pasamos los controles de seguridad, nos dimos 15 minutos para recorrer las góndolas del Duty Free, donde Belén Padín (43), que vino junto a su esposo en auto dos días antes desde Neuquén, donde vive, aprovechó para comprarse unos auriculares de sonido envolvente para el vuelo.

Después, buscamos un lugar donde pudiéramos apoyar nuestras cosas y hacer los ejercicios de preparación para el vuelo.

Esteban Barja (36) y Emmanuel Barja (47) también se subieron al auto y vinieron desde Córdoba para subirse por primera vez a un avión.

Carlos Gómez (66) fue muy claro al respecto: «O lo hago ahora o no lo hago nunca. Es la última oportunidad que tengo de volar por primera vez», nos dijo, después de confesar que no había podido dormir nada la noche anterior. No obstante, llevaba tiempo preparándose: al menos por día veía 3 o 4 videos de aterrizajes, despegues, fue a simuladores de vuelo. Todo para comprender más y disipar las ideas catastróficas.

El vuelo tuvo unos minutos de retraso, pero para el grupo fue una oportunidad de estar mejor preparados y también de tomarnos un café e incluso de almorzar, en el caso de Cecilia y Sebastián (que también volaba por primera vez). 

Andrea Bernardi nos consultó si preferíamos subir primeros, pero al contrario, sobre todo teniendo en cuenta que muchos tenían miedo al encierro, conversamos con ella y nos permitieron ser los últimos en subir.

Así que después bajarnos del transporte que nos acercó al «Alejo o Cóndor andino». Si te interesa saber los otros animales que tienen pintado los aviones de JetSmart, entrá en este link 

Nos dieron la bienvenida las tripulantes Camila Inclán, Ivi López, María Belén Santa Cruz y Lara Bisero. Y durante todo el vuelo nos preguntaron si alguno necesitaba algo, si estábamos bien.

Despegamos y pudimos tachar de la lista el momento más temido por la mayoría. Muchos temían sentirse encerrados, era su peor miedo, pero algunos prendieron su ventilete después de que Andrea les mostró cómo hacerlo y pudieron sentirse más confortables.

Cada uno con el recurso que había elegido fue transitando este vuelo tan esperado. Hasta que a la hora (aproximadamente) el comandante Gustavo Toribio anunció que iniciaríamos la aproximación al aeropuerto de Posadas.

Así como el despegue fue un momento importante para quienes nunca habían volado; también lo fue el aterrizaje. Pero al tocar tierra, obviamente aplaudimos con todas nuestras fuerzas y al aplauso se unieron otros pasajeros que habían visto nuestro pin o que nos habían escuchado hablando entre nosotros y sabían que éramos un grupo de personas con miedo a volar.

Es la tercera vez que Posadas nos recibe en un vuelo de bautismo. En junio el Aeropuerto Internacional Libertador General José de San Martín había sido cerrado por obras de remodelaciones y la reapertura fue hace unas semanas.

Al bajar del avión, nos esperó como las veces anteriores María, de JetSmart, que nos acompañó al primer piso para poder ir al baño y comprar algo en el bar. También nos entregó los boarding pass para el regreso, ya que teníamos apenas unos 15 minutos para volver a subirnos al A320 que nos llevaría de regreso a casa.

Para alguien que no voló nunca en su vida, subirse a un avión, bajarse unos minutos y volver a subir para despegar nuevamente es una experiencia intensa pero al mismo tiempo vivirla «desde adentro», con tanto contacto con los tripulantes, el piloto, el personal de rampa que incluso hasta se ofreció uno de los chicos a sacarnos una foto, también ayuda a desarmar la idea de «avión como cosa enorme que me da miedo» y mirarlo como un lugar más amigable de lo que creía que nos permitió en 1 hora y 20 minutos recorrer los 1003 km desde Buenos Aires.

Algunos testimonios: 

  • Cecilia Kuremenos:«Lo que vivimos sobrepasó mis expectativas al 100%. No solo por el grupo que armamos sino porque me sentí mejor lo de que creía que iba a pasar. Todavía estoy extasiada de felicidad. No lo puedo creer. Ya está, amigos. Hicimos un bollito y lo dejamos atrás y saltamos al siguiente nivel. El de disfrutar. El de viajar. Yo, el de viajar con mis hijas que tanto lo anhelé. Viajar los 5 juntos. Con mi mamá y mi hermana, en viaje de chicas. Algunos de ustedes, viajes de trabajo. Ya dimos vuelta la página para ser otros. Si yo pude, si nosotros pudimos. Nada es imposible. Hoy cambió mi vida».
  • Belén Padín: «Aún no caigo de haber superado un miedo infundado y haberlo alimentado tanto tiempo. Para mí es un sueño realmente. Mis hijos -que no sabían que yo hoy iba a volar- se emocionaron hasta las lágrimas. Agradezco de corazón por el acompañamiento y por mostrarnos que se puede».
  • Carlos Gomez: «Todavía no puedo creer lo que logré hoy. Vencer ese miedo irracional, a lo  mejor decir vencer es demasiado. Pero dimos un paso importantísimo. Ahora hay que seguir practicando esta experiencia inolvidable. Conocí un grupo de personas que no las voy a olvidar jamás. Me sentí muy cuidado. Todo impecable».
  • Lu de Luca: «Este vuelo nos demuestra que las ganas y el coraje siempre superan los miedos. Y por acá tenemos que seguir volando y enfrentando la vida.
  • Lic. Nicole Harf: «Todos los grupos son distintos y la verdad es que nunca sabemos cómo va a ser cada vuelo. En este grupo hubo mucha gente que nunca había volado, con lo cual fue todo bastante mágico ya que había más un miedo a lo desconocido que un miedo asociado a imágenes o experiencias que se hayan vivido como traumáticas.

Gracias JetSmart por hacerlo posible, una vez más. Y gracias a todos por confiar en nosotros. ¡A seguir volando, grupo!

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2 Respuestas a “«No puedo creer que logré volar por primera vez»”

  1. Soy Cecilia y quiero que sepan que venci mí miedo a volar gracias a este grupo, a Carola a Nicole, a JetSmart eternas gracias por todo. Soy muy feliz. Mí vida cambio para siempre ❤️✈️

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