“Nunca es tarde para enfrentar cualquier obstáculo”

Hace exactamente una semana, José Héctor, de 67 años, viajó por primera vez en avión. Hacía mucho tiempo que lo deseaba y lo hizo en compañía de su esposa y del Lic. Nicolás Machín, psicólogo aeronáutico, en un vuelo llamado “de exposición”.

Desde que empezamos los cursos para superar el miedo a volar fuimos testigos de un montón de personas que lograron volar y hasta disfrutar del vuelo. Algunos lo consiguieron en su primer viaje, a otros les llevó un par de vuelos y también otros necesitaron una ayuda extra. Tal es el caso de José Héctor Francisco Amerise, a quien tuvimos el gusto de conocer en el curso que realizamos en mayo. Súper educado y respetuoso, nos contó que nunca había volado y que ya estaba con ganas de animarse. “Ya es tiempo de ir venciendo el miedo, ¿si no cuándo lo voy a hacer”, nos dijo en esa oportunidad.

“Comencé a tener ganas de volar hace muchos años, pero no lo veía como algo imprescindible ya que a los lugares que iba lo hacía con otros medios, y pienso también que lo evitaba por ese temor mal infundado producto de comentarios, noticias, entre otras cosas”, relató José.

Hasta que llegó un momento en que se planteó la necesidad de viajar a otros sitios más lejanos y entonces comenzó a tener miedo. Leyó libros, artículos en diarios y revistas, escucho programas de radio y TV, investigó en Internet y concurrió a charlas y cursos de distintos profesionales especializados en aerofobia.

“Yo conversaba con todas las personas que me podían aportar datos de acuerdo a sus experiencias. Estaba cansado y desanimado. Hasta que me anoté en el curso y me sentí muy bien escuchando al equipo de Miedo a los aviones, motivo por el cual decidí contactar a Nicolás Machín, que me trasmitió confianza y tranquilidad. Como corolario, quise hacer un vuelo con él y con mi esposa”, dijo.

José y Nicolás Machín en AEP

José y Nicolás Machín en AEP

Así surgió la idea de hacer un vuelo de exposición, corto, para poder poner en práctica todo lo aprendido.

El miércoles 18 se encontraron en el Aeropuerto Jorge Newbery. Tenían que embarcar en el vuelo AR 1532 rumbo a Córdoba. Pero había mucha niebla y se postergó para las 11.55. José estuvo tranquilo. En el curso hablamos mucho de la climatología y de que sólo el avión despega si las condiciones están dadas.

De pronto por altavoz indicaron la nueva hora de salida. Los tres se acercaron a la puerta de embarque y por primera vez en sus vidas, José y su esposa, subieron a un avión. “Sólo quería subir y volar. No sentía nervios ni ansiedad. Incluso no había tomado ninguna medicación los días previos. Durante el vuelo estuve muy tranquilo, igual que en el despegue y el aterrizaje”.

Con el resto del equipo seguimos por Flightradar el vuelo de ida. Se nos hizo más largo a los que quedamos en tierra que a ellos. Después de aterrizar, pasó un buen rato hasta que tuvimos noticias. Queríamos saber cómo había sido el vuelo, cómo había estado José. Nicolás nos explicó que se habían demorado porque antes de bajar del avión, la tripulación lo había invitado a José a conocer la cabina.

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No hace falta explicar la felicidad que sentimos todos. Al pedirle una reflexión, esto compartió con nosotros José: “Tenemos una vida y hay que vivirla como uno quiera. Nunca es tarde para empezar y enfrentar cualquier obstáculo y ahora a mis 67 años quiero viajar y recuperar el tiempo, que de haber sabido que esto era volar no lo hubiera perdido”.

Todos los que postergamos sueños y planes debido al temor a volar cargamos con la misma mochila: haber dejado pasar el tiempo. Por eso me gusta mucho esta frase de Sartre.

“No perdamos nada de nuestro tiempo; quizá los hubo más bellos, pero este es el nuestro”

Jean Paul Sartre

 

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