«Nunca pensé que me iba a sentir tan segura en un avión»

María Eugenia Molins, de 29 años, venía planeando desde hacía mucho tiempo su viaje al Machu Pichu. Ya había viajado en avión más de 10 veces en su vida, pero esta vez quiso prepararse para disfrutar más y sufrir menos. Hizo terapia, vino al curso en febrero –el último antes de la pandemia del Covid-19- y logró tener una experiencia mucho mejor de lo que pensaba. Las vueltas de la vida hicieron que en el regreso su preocupación ya no fueran las turbulencias sino poder llegar a su casa: volvió el mismo día que se cerró el espacio aéreo peruano, en el último vuelo de LATAM.

Pero mejor empezar por el principio, a las semanas previas al viaje. “Nunca había estado tan angustiada antes de un viaje. Por eso decidí además de hacer terapia, inscribirme en el curso”, relató María Eugenia, a quien conocí el 29 de Febrero.

Cinco días después, estaba en el aeropuerto de Ezeiza rumbo a Perú. El itinerario incluía visitar Lima, Cusco y Machu Pichu.

Ya en la sala de pre-embarque y luego en el carreteo, María Eugenia empezó a practicar los ejercicios de relajación. “Es algo que voy a seguir implementando, sin dudas”, aseguró.

Apenas tuvo la oportunidad, les explicó a las azafatas que tenía miedo. En 3 de los 4 vuelos que tomó en 10 días tuvo excelentes experiencias con las diferentes tripulaciones.

“En el vuelo de Lima a Cusco, la tripulante de cabina fue una genia. Me preguntó durante la mitad del vuelo cómo me sentía y además me transmitió que ella estaba para ayudarme y que en el avión estaba segura. Fue muy linda experiencia. Después de aterrizar, le agradecí”.

Para relajarse, el audio de relajación

Entre las cosas que asegura que le sirvieron para reducir la ansiedad durante el vuelo, María Eugenia enumera: “A la terapia de siempre, le sume el curso, que realmente me dejó la sensación de sentirme acompañada. Escuché muchas veces el audio de relajación ¡y sí, la respiración funciona! Además, el apoyo de mi pareja, con quien viajaba, también fue fundamental. Además, hablé en los dos vuelos largos con los desconocidos que tenía al lado, y por suerte, eran personas tan verborrágicas como yo”, relató con humor.

Un secreto para las turbulencias

El 83% de las personas con miedo a volar aseguran que lo que más les preocupa son las turbulencias y María Eugenia no es la excepción. Pero en este viaje, además del audio de relajación que se llevó en su celular, puso en práctica algo más: hablar con un desconocido. “La obligación de mantener una charla coherente me ayudo a focalizarme en eso y no en cada ruidito”, comentó.

Llegar el día justo

El regreso fue casi de libro de psicología, ya que ilustra lo que tantas veces explican los psicólogos sobre la ansiedad o esa costumbre de anticiparnos a lo que puede pasar.

Cuando María Eugenia planeó el viaje, jamás había escuchado hablar de covid o de coronavirus. Pero para el regreso, era de lo único que se hablaba en los noticieros prácticamente. Así lo relato ella, que descubrió algo nuevo a través de esta vivencia:

“Regresar en el contexto de la pandemia hizo que descubra un sentimiento que nunca antes había tenido. Volver a mi casa. Estaba arriba del avión y yo me sentía segura. El avión era mi seguridad. ¡Muy loco! Espero poder ahora empezar a asociar esta nueva sensación más seguido”.

Ojalá que así sea.

Comparte este artículo...Share on Facebook
Facebook
Tweet about this on Twitter
Twitter
Share on LinkedIn
Linkedin

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.