Debora Altuna: “Ser mujer nunca fue un impedimento para volar”

Debora tenía 4 años cuando voló por primera vez.  Su primo, que ahora es comandante de Austral, tenía que sumar horas de vuelo y la llevó a volar. Además, un tío abuelo trabajaba en Austral y sus abuelos tenían un avión, es decir que la aviación flotaba en el aire de esta familia. Recuerda que de chica, se la pasaba en la computadora con su CD de “Flight Simulator”, el juego más conocido de simulación de vuelo. Doce años más tarde de ese primer vuelo, a los 16, empezaría a volar. De hecho, los viernes a la noche jamás salía para poder ir a volar los sábados. “Volar es como un cable a tierra, lo que me gusta hacer, cuando vuelo me siento cómoda. Por eso cada vez que puedo me escapo. Vuelo dos o tres veces por mes y hago navegaciones de dos horas de ida y dos horas de vuelta”, comentó.

”Para mi ser piloto es una pasión, más que un trabajo”

Hizo la carrera aeronáutica en Paraná mientras cursaba el secundario. Recorría 100 km desde su casa para ir a la escuela de vuelo. Cuando obtuvo su licencia de piloto comercial se compró un avión Grumman Lynx y se fue a trabajar de instrucción al aeropuerto de San Fernando, en Buenos Aires. Con 1300 horas de vuelo, reconoce que ya dejó de contar.

Preparándose para salir a volar

Preparándose para salir a volar

Ser mujer nunca fue un impedimento para volar. “En el aeropuerto ya me conocen, no se sorprenden al verme. En la frecuencia, cuando uno se comunica con distintos aeropuertos, tampoco.”

Actualmente trabaja con su padre en una empresa familiar y vuela los fines de semana en su avión Gruman Lichs, en Nogoyá, Entre Ríos, donde vive. Su sueño sigue siendo volar, aunque nunca tuvo la oportunidad de hacerlo en una línea aérea. “Me presenté a una selección y no quedé entre las elegidas, pero tengo compañeras que ingresaron y hoy trabajan como pilotos en líneas aéreas importantes”.

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¿Qué le dirías a una mujer con miedo a volar?

El miedo es algo natural. De hecho a mi pareja, Manuel, que es médico, le pasaba cuando empezamos a salir. Le provocaba ansiedad lo desconocido. En su primer vuelo la pasó mal, hasta que empezó a conocer mucho sobre aviones. Sabe los diferentes tipos de aviones, la distribución de los asientos en cada uno…Eso sí, no le gusta que gire escarpado o prefiere quedarse en tierra el día que hay mucha turbulencia.

Debora junto a Manuel, su pareja

Debora junto a Manuel, su pareja

Pero es importante que la gente que tiene miedo sepa que uno estudia mucho y que hay lugares donde por precaución jamás te vas a meter. Para eso uno estudia. Es cierto que hay días que se mueve más que otros, por ejemplo cuando hace mucho calor.

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