“Mi pasión por los aviones fue amor a primera vista”

Voló durante 17 años en Aerolíneas Argentinas (AR). Hizo vuelos de cabotaje, regionales e internacionales. También fue auxiliar de First Class en el Jumbo, instructora de vuelo y comisario de a bordo. Como ella misma dice, trabajó “a préstamo” en Scandinavian Airlines System” (en un avión que esta empresa rentó a AR) y tuvo el privilegio de ser tripulante en un vuelo historico: el primer vuelo comercial a través del polo sur, cuando se inauguró la ruta transpolar.

Nombre: Cecilia Larrosa

Cargo: Es docente de la materia “Factores Humanos” en Escuelas que ofrecen la formación de Tripulante de Cabina de Pasajeros

¿Por qué elegiste ser TCP?

Crecí viendo a una vecina “azafata de las de antes”, ella olía a perfumes que acá no eran comunes, usaba capas y sombreros,  eso en un barrio tradicional de clase media en San Isidro no era habitual en las décadas de los 60 y 70. Verla a ella y su vida me hizo despertar mi deseo de trabajar en los aviones, sin siquiera haber volado nunca. Empecé el curso con 18 años. Es decir que pasé del omnibus escolar al jet sin escalas… En Aerolíneas Argentinas, luego de aprobar las entrevistas de cultura general, presencia e inglés, realicé un curso de algunos meses de formación y entrenamiento. Cuando por primera vez subí a un avión, lo toqué, lo olí y cuando sentí el vuelo, fue un amor a primera vista que hasta hoy perdura y sé que será eterno.

Empezó a volar a los 18

Empezó a volar a los 18 años

¿Qué es lo que más te gustaba de volar?

Me gustaba atravesar la capa de nubes y verlas desde arriba, los tripulantes tienen ese privilegio de poder ver siempre el sol; también, ver la línea del horizonte iluminada al amanecer mientras diez mil metros abajo estaba oscuro y la gente aún dormía; me gustaba hacer sentir bien a los pasajeros, ser amable con ellos, mostrar a los niños el cockpit (cabina de comando), ayudar a las madres con bebés, asistir a quienes tenían miedo; también, tener la oportunidad de hablar en inglés y francés periódicamente. Estando en tierra me gustaba caminar por la plataforma hacia mi avión, escuchando el ruido de los APU (auxiliar power unit)  entre el hormiguero que es la plataforma de un aeropuerto a la mañana temprano cuando están por salir muchos vuelos. Me gustaba el olor a JP1 (kerosene parafinado, el combustible de los aviones) y ¡hasta me gustaban las turbulencias!

Nos contaron que viajaste con algunos tripulantes famosos.

Me divertí mucho en mis años de vuelo, conocí mucha gente, lugares, culturas, crecí como persona. Conocí al padre de mis hijos, a amigos entrañables, tengo un sinnúmero de anécdotas y hasta “cholulajes varios”, por los personajes de la farándula y el jet set que me tocó conocer, y hasta volar con compañeros del ambiente artístico, como el modelo Carlos Iglesias o el mediático Guido Suller, ambos ex Comisarios de Aerolíneas Argentinas, muy buenos compañeros arriba del avión.

Cuando dejaste de volar y porqué.

Dejé de volar porque tuve un accidente, un aborto de despegue en el punto de rotación (comienzo de la elevación, es decir, a 230 Km/H) con despiste, que terminó en evacuación y fuego. Fue en San Luis, a finales de 1992. Me estaba reintegrando a la actividad luego de la licencia por maternidad de mi tercer hijo (que hoy tiene 25 años, ya está casado y vive en USA). Además del bebé tenía dos nenas de 3 y 6 años (la mayor hoy vuela). El accidente fue un gran susto con final feliz, sacamos a todos (107 pasajeros + 6 tripulantes) en 2 minutos, y a los 4 minutos el avión se prendió fuego por completo y se consumió íntegro en medio del campo, en la noche puntana. Nadie salió herido siquiera. Fue una evacuación de manual de la que aún se sigue hablando en clases de emergencia. Dado el momento de mi vida en que eso ocurrió, consideré que lo mejor era retirarme y dedicarme a seguir criando mi “familia numerosa”. La actividad de vuelo te deja quizás más tiempo libre que otro tipo de trabajo, pero es un tiempo desorganizado, con días y horarios muy variados y con posibilidad de imprevistos. No es fácil compatibilizar eso con la crianza y escolaridad de tres hijos.

A punto de embarcar, junto con el resto de la tripulación

A punto de embarcar, junto con el resto de la tripulación

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

¿A qué te dedicás ahora?

Tengo formación como Facilitadora en Factores Humanos y CRM (Crew Resource Management); esto es, entrenamiento en habilidades no técnicas, que incrementa las defensas en el sistema aeronáutico, para optimizar la seguridad y esto, sumado a mi experiencia, me permite dar clases de Factores Humanos como materia, en las Escuelas que ofrecen la formación de Tripulante de Cabina de Pasajeros, título que sumado a la habilitación psicofísica otorgada por la Asociación Nacional de Aviación Civil (ANAC), les permite a los egresados postularse para trabajar en las aerolíneas de Argentina y del mundo (tenemos cientos de egresados volando en Qatar y Emirates, por ejemplo, además de Austral, LAN y Aerolíneas Argentinas).

También, tengo una pequeña editorial, edito y escribo cuando me es requerido y vendo en versión virtual o en papel, por Internet o librerías. Tengo una formación en Coaching, Yoga y Coaching Ontocorporal.

¿Qué le dirías a los seguidores que viajan con miedo y a los que no viajaron nunca?

Si se suben a un avión con un miedo que una copa de vino no resuelve, aconsejo hacer saber a la tripulación su situación. Los tripulantes tienen entrenamiento para contener, explicar, acompañar. Deben ser considerados agentes de la seguridad a bordo, con todo lo que ello implica.  La aviación comercial hoy es un sistema hiper-seguro. Si miran cuántos vuelos hay en el aire en tiempo real, en sitios Web ad hoc, se darán cuenta que el número de accidentes o incidentes es realmente insignificante.

Estadísticas que demuestran que el avión es el medio de transporte más seguro

Actualmente la aeronáutica es un sistema de mejora constante  en el que se trabaja en seguridad desde la prevención con un enfoque sistémico. Se crean constantemente nuevas defensas, a través de normas, procedimientos, tecnología y entrenamiento recurrente, tanto desde lo técnico, como en la formación y concientización de los operadores para evitar el error, que si bien es inherente a nuestra condición humana y es ubicuo, su aparición puede minimizarse y/o sus consecuencias ser corregidas a tiempo.  Realmente la posibilidad de que algo suceda es ínfima y sin duda mucho menor que circular en auto o transporte público. Para los pasajeros con miedo existen cursos para conocer todo lo que hay detrás de cada vuelo en materia de seguridad, y así perder los temores a través de la información. Si eso no fuera suficiente, quizás se deba  pensar  en buscar ayuda terapéutica, porque podría ser que el miedo a volar sea la expresión visible de otros miedos, infantiles o recientes, aún no identificados ni resueltos.

La pasión por volar tiene mucho de irracional, y quizás la explique la frase de Leonardo…  Una vez hayas probado el vuelo siempre caminarás por la Tierra con la vista mirando al Cielo, porque ya has estado allí y allí siempre desearás volver.

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3 thoughts on ““Mi pasión por los aviones fue amor a primera vista”

  1. FUI AUXILIAR COMO CECILIA Y SU COMPAÑERA OBVIO HASTA FUIMOS COMPAÑERAS DE COLEGIO ELLA UN AÑO MAS GRANDE QUE YO.UNA GRAN PERSONA Y EXCELENTE COMPAÑERA Y PROFESIONAL.

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