“Me dijeron si quería cambiar de vuelo porque había tormenta”

Mariana Bach comparte un montón de cosas lindas con una de sus hijas. Pero también el miedo a volar. En su último viaje, vivió algo que jamás debería pasarle a nadie que tiene ansiedad al subir a un avión: un empleado de la aerolínea por la que viajaba se les acercó cuando hacían el check in, en el aeropuerto de Orlando, y les informó que “debido a que habían fuertes vientos y alerta meteorológica”, podían cambiar de vuelo. “Nos daban la opción de no subir y cambiar nuestro vuelo para otro día”, relató Mariana.

Entrevista a experto: ¿qué hacer si tengo un ataque de pánico en el avión?

Lo cierto es que para las personas con miedo a volar, la meteorología influye mucho. Pero si además uno tiene la posibilidad de decidir entre arriesgarse a volar, sabiendo que el viaje puede ser complicado, o dejarlo para otro día, lo más probable es sentir un impulso por evitar el vuelo.

“Escuchar eso para mí fue tremendo. Mi marido me tranquilizó diciendo que si el avión salía era porque las condiciones estaban dadas para despegar”, recuerda. Curiosamente, y a pesar de la advertencia del empleado, embarcaron y el avión casi no se movió. Sin embargo, durante todo el vuelo no pudo dejar de pensar en que en cualquier momento, y según lo que les habían dicho, podrían ingresar en una zona de tormenta.

¿Puede una aerolínea ofrecer esa alternativa ante una cuestión climática?

Lo que relata Mariana Bach ocurrió el 23 de enero, en el vuelo 028 de Delta Air Lines. El equipo de Miedo a los Aviones se comunicó con la empresa, pero no obtuvimos ninguna explicación. El primer llamado fue al call center para Argentina, pero nos informaron que no tenían la información suficiente. El segundo llamado, fue al departamento de Relaciones Públicas en EE.UU. Nos informaron que demorarían al menos un día en enviarnos una respuesta, que tampoco llegó.

La aerofobia según la ciencia

Según el Dr. Carlos María Vassallo, abogado de la consultora aeronáutica en aviación civil C.E.D.A.E.,  esto puede ocurrir en caso de que la persona que va a subir al avión exprese su nerviosismo. En este caso, “el empleado o supervisor puede haber considerado conveniente hacer el ofrecimiento y evitar un posible acto de indisciplina o insubordinación a las órdenes de la tripulación, originadas por un ataque de pánico”.

Y agregó: “cada una de las aerolíneas puede decidir sobre la aceptación o rechazo de los pasajeros por cuestiones personales de este o que considere que podrían poner el vuelo en riesgo por actitudes disruptivas de estos pasajeros”.

No obstante, en el caso de Mariana, y tal como ella misma expresó, también podría haber ocurrido que el empleado haya ofrecido la posibilidad de volar al día siguiente debido a que ese vuelo tuviera poca ocupación y el vuelo en cuestión estuviera sobrevendido.

En síntesis, es bueno recordar lo que siempre explican los pilotos y las líneas aéreas: si el vuelo sale, es que las condiciones técnicas de la nave y climáticas están dadas para poder llegar a destino. Si no, se espera hasta que la tormenta pase o mejoren las condiciones.

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