De la fobia al respeto por los aviones

María Fátima Leiva Wynne voló hace unos días a Florianópolis, invitada por una amiga. En un principio barajaron la idea de ir en ómnibus, pero fue ella quien, a pesar de reconocer que tenía fobia al avión, insistió para ir en avión.

Aunque no deberíamos spoilear, podemos adelantarle al lector que tuvo dos vuelos excelentes y que cuando llegó de regreso a Ezeiza se largó a llorar de la felicidad porque había logrado volar bastante relajada e incluso no tomar medicación.

Eso sí, María Fátima aceptó con mucho gusto compartir su experiencia con nosotros. Pero nos hizo un pedido. “Aclaren que tampoco tengo ganas de subirme a un avión ya. Sólo pasé de pánico /  fobia a respeto / miedo. Pero avancé varios casilleros”.

Cualquiera que la escucha podría pensar que es tripulante de cabina, como su mamá, que fue azafata de United Caledonian. Pero no, en realidad, los aviones siempre le causaron fobia, aunque parezca una experta en aviación.

Los días previos asegura que pasó por todos los estados emocionales y como está muy informada sobre las operaciones aéreas, una de las cosas que más le preocupaban era la turbulencia.

“Estoy 90% segura de que en esa zona se va a mover, así que voy preparada y ya empecé a escuchar el sonido de los aviones despegando para intentar habituarme o contra condicionarme. Por lo menos, me transpiran menos las manos”, relató en un mensaje privado en Twitter 20 días antes de su vuelo.

Todavía no tenía reservado su asiento y nos contó que le gustaría sentarse a la altura de las alas “para poder chequear flaps y spoilers”. Y confesó: “Debo tener una personalidad muy obsesiva, controladora y perfeccionista, por eso preferiría volar en el cockpit aunque sea para ver que hagan lo que tienen que hacer. Desgraciadamente, como no creía que iba a volver a volar, llevo horas de ver Mayday Catástrofes aéreas”.

7 días antes del vuelo

María Fátima pasó varios días anulada, como describió ella. Durante la semana previa al viaje, no pudo hacer nada relacionado con el viaje. Al estrés que le produce viajar en avión se le sumó dejar a sus mascotas solas.

Día del viaje

Para ir al aeropuerto, tuvo que tomar un autobús desde Mendoza a Buenos Aires. Fue cuando ya estaba en pleno viaje, por la autopista, que se dio cuenta que en la pantalla del ómnibus estaban pasando la película “El vuelo”, con Denzel Washington, una de las películas que cada vez que podemos decimos que no conviene ver, no sólo porque no está basada en un hecho real sino por la cantidad de alarmas que pueden dispararse en la mente de una persona con miedo a volar. A pesar de todo esto, ella estuvo bastante tranquila, incluso cuando llegó al aeropuerto e hizo el embarque.

Para María Fátima, el peor momento del vuelo, es cuando el avión se despega del piso al despegar. Durante el resto del viaje, se llevó un amuleto y su prima, Alicia Wynne -que también sufrió de temor a volar- le sugirio hacer un ejercicio de relajación que consiste en presionar en un punto del tórax y le resultó bastante efectivo (aunque presionó tan fuerte que le quedó un poco dolorida la piel). El avión no tenía pantallas para ver películas o series, así que pasó gran parte del vuelo haciendo control mental.

“El aterrizaje en Florianópolis fue bastante brusco para mi amiga, pero yo le expliqué que no necesariamente el mejor aterrizaje es el que parece una mantequilla. Depende del viento, el tamaño del aviñon, la pista…”, describió con voz de experta.

Curiosamente, en el vuelo de regreso se sintió con más ansiedad que a la ida. “Ansiosa pero no panicosa», nos escribió 4 horas antes de embarcar. «Aún no me transpiran las manos, igual busqué el punto del plexo para usar cuando sea necesario”, nos contó por Facebook Messenger. Pero casi no tuvo que hacer el ejercicio que la había ayudado a la ida.

También, le pidió a un amigo que siguiera el vuelo por Flight Radar y le mandara captura de pantalla a las imágenes para guardar de recuerdo.

Ya estaba sentada en su asiento cuando el avión estaba a punto de despegar, se tapó los oídos y cerró los ojos. ·”El avión se movió lindo en el despegue, obviamente no me gustó, pero como sabía que iba a pasar, digamos que iba entregada”, contó.

Igual, fue un vuelo más tranquilo que el de la ida. “El aterrizaje en Ezeiza fue bastante movido, pero se notaba la habilidad del piloto porque escuchaba y sentía como regulaba la potencia del avión. Me encantó y me sentí muy relajada y confiada. Yo creo que es por haber visto tantos despegues y aterrizajes desde el cockpit por Youtube”.

Tan relajada iba que cuando el avión estaba descendiendo empezó a decir: 500, 400, 300, 200, aproaching minimous.

Ya aterrizado el avión, María Fátima le hizo el gesto de ok a la tripulante con la que se había sacado la foto en el aeropuerto.

Aunque ella insista en que prefiriría esperar a que pase el tiempo para volver a subirse a un avion, María Fátima está feliz de haber logrado algo que por momentos pensó imposible: “Este vez viajé absolutamente lúcida y cuando había turbulencia cerraba los ojos y pensaba en mis bebés (mascotas). Cuando aterricé me largué a llorar pero de felicidad”.

 

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2 Respuestas a “De la fobia al respeto por los aviones”

  1. Despues de haber hecho, -creo que hace dos años ya-, el taller de miedo a los aviones, vole recientemente a Jujuy y a Mendoza. Ayuda mucho el tener la informacion recibida en el curso. Me gustaria que los pilotos tambien informen durante el vuelo (quiza es mucho pedir para su rol) a que altura volamos, estado del clima, tiempo que falta para llegar. Muchos pilotos suelen comunicarse con los pasajeros, pero otros no. Para mi es importante cierta ida y vuelta de comunicacion con la cabina. Estimo que aunque con cierta cuota de ansiedad, esta mejoro muchisimo despues del taller. El dia del despegue a Mendoza habia una tormenta bastante fuerte, pero pude relajarme bastante y confiar en que el avion no despegaria de no tener las condiciones adecuadas.
    Aun no me animo a volar por mas horas, aunque con anterioridad y reiteradas veces lo he hecho.
    Me gustaria repetir el taller. Gracias.

    1. Hola Estela! Lo de los pilotos es bastante personal y lo cierto es que no es tanto su rol aunque tranquiliza un monton! Si no hiciste el vuelo de bautismo, podrías venir en Diciembre y hacer un refuerzo 💪👏

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