“Pensé que me iba a volver loca pero el vuelo fue espectacular”

Mirta llegó antes que nadie al aeropuerto. Su hija, que fue a acompañarla, nos explicó lo importante que era para toda la familia que su mamá pudiera subirse a un avión. Después empezamos a llegar todos. Nos íbamos a Córdoba, en un vuelo de bautismo junto a un grupo de personas que vinieron al curso.

Con 65 años, Mirta reconoce que desde que se jubiló tiene más tiempo para viajar. Y el avión, es fundamental para llegar a algunos destinos.

Esto pasó hace dos meses, pero es imposible no esbozar una sonrisa de oreja a oreja al escribir estas líneas al recordar ese día.

Después de hacer un ejercicio de relajación, dirigido por el Lic. Nicolás Machín, que dicta el curso, nos dirigimos a la manga. Y ahí estaba el avión, pero también toda la tripulación para recibirnos. El comandante Ricardo Herrera, de LATAM, compartió algunas palabras y nos explicó –con mucho humor- que su mayor preocupación era no llegar tarde a Córdoba. Nos reímos y por supuesto nos sacamos una foto con él. Mirta también se sacó una foto con el piloto y con Sir Chandler, que nos acompañó en el vuelo.

Feliz de ser recibida por la tripulación

Mirta petina con Sir Chandler

Mirta Petina con Sir Chandler

Al apagarse la luz del cinturón y poder levantarse, una de las tripulantes de cabina (TCP) la invitó a acercarse al área donde trabajan. “Fueron muy amables, me ofrecieron agua y me contaron que íbamos a tener un vuelo tranquilo. Charlé bastante con ellos y después cuando volví a mi asiento pasaron varias veces a preguntarme si necesitaba algo”.

“Charlar con mis compañeros fue una de las cosas que más me ayudó durante el vuelo”, respondió Mirta al preguntarle qué hizo durante el vuelo para aliviar la ansiedad.

Cuando el avión empezó a descender, me animé a preguntarle a Mirta cómo había sido esa primera experiencia: “Espectacular. La verdad que pensé que me iba a volver loca. Sin embargo me la banqué. Les recomiendo que hagan el primer vuelo; yo recién me animé a los 65 años”, reflexionó.

En el vuelo de regreso, empezó a hacer la lista de otras cosas a las que tiene miedo. “Ahora que logré subirme a un avión tengo que aprender a nadar. ¿Sabías que yo no sé nadar?”, confesó.

Por lo pronto, mientras Mirta hace planes, hay un destino que sueña conocer pronto: Nueva York.

Como diría Frank Sinatra, “It´s up to you, New York, New York”, Mirta.

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